15%, LA DIFERENCIA

15%, LA DIFERENCIA

No me movía de su lado pues esperaba que hablara pero pasaba el tiempo y nada, ni una sola palabra. Me extrañaba que aquel “gordito” me mirase con sus enormes ojos y no pronunciara nada, pero ¿quién era yo para entender de nada? Mis amigos y amigas también tenían hermanos, unos balbuceaban, otros gritaban y los que eran mayores o muchos, incluso se pegaban; mientras que mi gordito, nada. Pasaban los años y seguía sin hablar, sin decir nada, y por mucho que yo viese a otros niños crecer, saltar, brincar, reír, llorar…hablar, …me estaba acostumbrando a esa normalidad, a mi gordito de enormes ojos verdes que no me hablaba. Pero me estaba acostumbrando yo, pues esa era mi casa; sin embargo otros vociferaban: “no es normal que no hable”, “no es normal como mira”, “no...

PENSAMIENTO DIVERGENTE

PENSAMIENTO DIVERGENTE

Ya hablaré despacio de la precocidad, el talento, las altas capacidades, la sobredotación, … se irán aclarando los términos, pero ahora es el momento de adentrarnos en el pensamiento divergente. No piensan igual. Un niño con una inteligencia por encima de la media escucha las conversaciones de sus compañeros, sus juegos, sus prioridades y gustos y, observa, se da cuenta desde temprana edad que no piensa igual. No sabe por qué, no nacen con respuestas, nacen con muchísimas preguntas. Se dan cuenta que le es fácil aprobar un examen con sólo leerlo o comprender en un rato lo que lleva una hora explicando el profesor, así que se dedican a mirar por la ventana, a mandar papelitos, a pintarse las uñas en clase, a dibujar en el cuaderno, a imaginar cómo será su mundo...

UN PERRO VERDE

UN PERRO VERDE

No existe solo una razón para decidir emprender este camino, para crear esta página, hay varias: me encanta ordenar mis pensamientos y aprendizajes encadenando palabras en textos, no creo en la casualidad aunque sí en la causalidad, … …Y es que no puede ser casual que mi vida haya transcurrido entre “perros verdes”… Los dos primeros hombres de mi vida fueron dos genios: Mi padre, Pedro Galán Redondo, un visionario, un señor de ideas constantes y lenguaje fluido, un predicador de ejemplos argumentados, un gran orador que era capaz de acariciarte con la palabra, hacerte vibrar con cada frase y hacer tuyo su discurso. Y mi hermano pequeño al que, por hipoxia, al nacer le quedó dormida una parte de su cerebro por lo que acabó presentando una discapacidad...