EL ÉXITO

EL ÉXITO

En cierta ocasión alguien me soltó: “tu padre podía haber llegado muy lejos”, a lo que yo, rápidamente, contesté: “¡¿y quién dice que no lo hizo?… fue el mejor padre del mundo!”.

No hubo más conversación pero por su cara intuí que a esa persona no le convenció mi respuesta, lo que provocó que me cuestionase sobre ella: ¿cómo mi subconsciente había sido tan sagaz?, y de ahí, empecé a esbozar un pensamiento que concluiría en una reflexión que incluyo en todas mis intervenciones en público que dan lugar.

Éxito 2

Empecé analizando que se tiene una concepción errada de éxito pues se relaciona el concepto con tener mucho poder, riqueza o fama: “alcanzó la gloria cuando… consiguió ser presidente, adquirió cuantiosas sumas de dinero, superó a su rival en la carrera,…·”.

Ello lleva a que se crea que el éxito va unido a las condiciones externas.

Bien, pues no es así.

El éxito no depende de lo externo sino de cada persona, porque no es tener mucho de nada, tampoco poco de todo, sino alcanzar con tus acciones un resultado que te haga feliz.

Dicho lo cual, puesto que el ser humano quiere dar sentido a su existencia, quiere ser eficaz, quiere ser feliz,… el éxito es lo que perseguimos, pero como depende de cada uno, de cada una, el éxito va a variar de una persona a otra.

Así, van a coexistir individuos que son felices por tener un trabajo estable con aquellos que no lo serán si no son presidentes, gerentes, directores,… y, conociendo como conocía a mi padre, ese era el argumento del que mi subconsciente ya estaba al tanto y estimuló mi respuesta.

  • “Tu padre podía haber llegado muy lejos”.
  • “¿Y quién dice que no lo hizo?… fue el mejor padre del mundo”.

Mi padre obtuvo el éxito porque se dedicó a lo que realmente le hacía feliz: ser padre.

Y ese señor no estaba muy de acuerdo con mi respuesta pues consideraba que el éxito de mi padre se lo hubiera dado seguir en la política y quién sabe a qué nivel.

Bien, pues me reafirmo, ya en consonancia consciente y subconsciente, ratifico que mi padre SÍ llegó muy lejos.

 

Ahora bien, si lograr los sueños personales es lo que te hace ser feliz y, por tanto, ser una persona exitosa, la siguiente cuestión es: ¿qué se requiere para conseguirlo?

Vamos a pensar en dos personas: una niña con parálisis en las extremidades inferiores que le obliga a ir en silla de ruedas y un niño que no comparte la misma situación con ella pero sí el amor por los animales y, por ello ambos sueñan con una misma meta: llegar a ser veterinarios.

¿Qué se requiere en cada caso?

Seguramente ella tenga que adecuar su elección a su escenario y decantarse por trabajar con animales pequeños que no la obliguen a tener cierta altura, pero por lo demás, exactamente lo mismo:

  • PODER
  • QUERER
  • SABER

Por lo que el ÉXITO = PODER + QUERER + SABER

PODER: Poseer capacidades mínimas.

Hay que ser realistas, esto es, ni perseguir sueños inalcanzables ni seleccionar sólo los fáciles, para lo cual hay que saber nuestras fortalezas y debilidades y, en función de estas, construir sin dejar de mimar nuestra autoestima.

Por ejemplo yo no me propondría como meta ser una muy buena jugadora de baloncesto, dicen que con esfuerzo todo se puede pero mi 1.52 de altura me lo pondría bastante difícil. Ahora bien, no me asusta emprender estudios en ningún campo de conocimiento y eso que desconozco mi cociente intelectual, pero sabiendo que no está limitado por ninguna afectación, por el momento, tengo claro que, independientemente de cuánto tarde, si me planteo ser… qué se yo,… ¿médico?,… ¡puedo hacerlo!.

QUERER: Esforzarse y estar atento, activo.

Hay que perseguir fines propios pues de otra forma no se tendrá la motivación suficiente para iniciar la andadura, para dirigirla y para sostenerla si el sol o la lluvia aprietan. Y hay que ser disciplinado, marcarse tareas, cumplirlas, perseverar,… pues a fin de cuentas es el objetivo de toda una vida, de toda nuestra vida.

SABER: Aprender.

Hay que proponerse aprender, nadie nace enseñado y aunque se cuente con muchos dones o las mejores condiciones físicas, mentales y sociales, no se puede dejar de ser esponja y absorber, absorber,…pues si no se tiene esa actitud, qué, ¿creéis que puede que se llegue al éxito “por suerte”?.

Háganle caso a Séneca: “la suerte es lo que ocurre cuando la preparación encuentra la oportunidad”.

 

Y por terminar con este artículo, yo incluiría: “y con apoyo, mejor”, ya que cuando la autoestima se quebraja, no hay nada como el refuerzo externo; cuando la motivación no se encuentra o se pierde, es más que necesario la guía; y no hay nadie mejor que un aliado facilitador de esas condiciones físicas, mentales y sociales.

Así que ya tenéis tarea hermanos, pareja, padres, madres o amigos, no sólo persigan su éxito, respeten el que su homónimo se haya propuesto y en función de su querencia, incluso ayúdenle a conseguirlo.

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1 Comentario

  1. Jose Antonio
    Jun 4, 2016

    Si, Señora, certero artículo. Una vez le preguntaron a Felix Rodriguez de la Fuente si era Feliz. Respondíó que si , que la felicidad consistía en ganarse la vida haciendo lo que a uno le gusta. Creo bastante acertada esta afirmación, aunque la Felicidad no pueda ser nunca un estado permanente, mas bien la suma de momentos , pero claro si te ganas la vida haciendo lo que te gusta, llenaras la vida de muchos momentos felices y pienso que la felicidad puede ser contagiosa.

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