15%, LA DIFERENCIA

15%, LA DIFERENCIA

No me movía de su lado pues esperaba que hablara pero pasaba el tiempo y nada, ni una sola palabra. Me extrañaba que aquel “gordito” me mirase con sus enormes ojos y no pronunciara nada, pero ¿quién era yo para entender de nada?

Mis amigos y amigas también tenían hermanos, unos balbuceaban, otros gritaban y los que eran mayores o muchos, incluso se pegaban; mientras que mi gordito, nada.

Pasaban los años y seguía sin hablar, sin decir nada, y por mucho que yo viese a otros niños crecer, saltar, brincar, reír, llorar…hablar, …me estaba acostumbrando a esa normalidad, a mi gordito de enormes ojos verdes que no me hablaba.

Pero me estaba acostumbrando yo, pues esa era mi casa; sin embargo otros vociferaban: “no es normal que no hable”, “no es normal como mira”, “no es normal como abraza”, “no es normal como grita”,…

Escuchaba cada día esa palabra, esa palabra se me clavaba.

Yo me había extrañado en su cuna, había esperado paciente en el parqué, lo seguía con la mirada su primer día de cole,…así que sí, sabía que esa palabra estaba… hay una norma, debe haberla, tiene que señalarse un punto de partida para que se distinga cuándo y qué se necesita, pero ello no hace lícito transformar una palabra en una lanza.

Y así crecí. Nos llevamos solo seis años, tiempo que pudiera parecer escaso para que una niña entendiese, pero las circunstancias, el aprendizaje, la vida… no distingue (entre otras cosas) de fechas. Por lo que, desde bien pequeñita, aprendí que hay personas empeñadas en separar, en buscar diferencias y en discriminar abanderando la tan nombrada normalidad en la que mi hermano no entraba y a otras nos tocó deleitarnos y valorar la tan excluyente diferencia.

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La diferencia…no solo respetarla si no también valorar la diferencia.

Fue con los años, con el paso de los años cuando descubrí que yo solo era una hermana, que el vecino aquel de la calle aquella tuvo un papá que quedó paralítico y tuvo que aprender a subir escalones con una silla de ruedas; o que la amiga del panadero se enamoró de un joven esbelto que hablaba con las manos; o que aquella pareja jovenzuela que tuvo su primer hijo andaba a locas buscando información sobre algo que llaman autismo; pero ¿quién era yo para entender de nada?…sólo una hermana.

Fue con los años, con el paso de los años cuando llegué aquí, a sentarme delante de un ordenador para escribir que las circunstancias, el aprendizaje, la vida… lo mismo que no distingue de fechas, tampoco lo hace de clases ni de castas, de riqueza o de pobreza, por lo que no espere a ser una hermana, un hijo, una novia, un padre, …infórmese ahora, incluya, intervenga, respete, pero sobretodo valore usted las diferencias.

En 2011 la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Banco Mundial, realizaron el informe mundial sobre la discapacidad, donde, tomando las estimaciones de la población mundial en 2010, apreciaron que más de mil millones de personas (alrededor del 15% de la población mundial) vivían con algún tipo de discapacidad. Esta cifra que en el anterior informe, realizado en los 70, era un 10%, aumentará en los próximos años como consecuencia del envejecimiento de la población.

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