CARLA, por todas las Carlas

CARLA, por todas las Carlas

El día 4 de abril de 2018 hice la primera entrada en mi blog (Prende la Mecha) en la que exponía el periplo vivido con mi hijo, la desatención padecida aún valorado y las medidas que tuvimos que tomar LA FAMILIA pues sólo había/hay disposición desde esta y del profesorado que, a título propio, se dirige, como esta, al bienestar del menor, a atender las necesidades que subyacen de sus características.

Explicaba todo eso, tras recibir de nuevo la omisión de la legislación desde el centro educativo, para introducir al lector en mi temor de que, como ocurrió 4 años atrás, se repitiera lo mismo con mi hija Carla. Y, como si fuese una profeta, preguntaba si de nuevo iban a esperar hasta que el malestar de la menor fuese tal que tuviera que ser derivada a salud mental. Del mismo modo, enumeraba la legislación para que no se pudieran excusar en un desconocimiento de la misma.

Esa entrada fue, tal cual, registrada en centro escolar y en la Delegación Territorial de Educación de Córdoba. Días después, en reportaje de prensa local quedó recogido junto con otros, el caso: https://www.diariocordoba.com/noticias/cordobalocal/no-quiero-ir-cole-alli-no-ensenan-nada_1222172.html

El día 2 de junio de 2018 tras que aconteciera todo lo que había presagiado pues habían hecho justo que lo que pedía que NO hicieran: esperar, no actuar, ni controlar ni atender a la legislación; realizo otra entrada (Así me enseñaste papá).

El blog es la herramienta que hace años me regaló Jesús, mi marido, para que no llenase la casa de servilletas de bares en las que escribía para desahogarme o lo que se me ocurría y necesitaba leer para volver a ser fuerte. Yo me desahogo y también animo a través de las palabras, de otros y de las propias, consecuentes de las lecturas o experiencias. Así que el título era para mí, para no olvidarme que debo ser fuerte porque eso es lo que me enseñó mi padre: a no dejar de luchar aunque estés abatida. Y el contenido era la forma que tenía de mostrar que aún derribada, seguía en el combate de la forma que consideré era la necesaria para mí y para otros: visibilizando el posible y probable maltrato institucional que estábamos padeciendo, ese que se logra cuando se permite firmar y sellar sin control DE NADIE verdaderas barbaries, ese que se pretende ocultar a toda costa.

Al tiempo hice otra entrada igualmente necesaria, esa por la que no olvidase que además del padecimiento por agentes externos, estaba el malestar de una niña de 6 años que necesitaba sentirse amada y que, por eso, como madre, aunque la lucha fuese una constante, el amor también debía serlo.

Así seguí: en la lucha y dando amor, hasta que el día 10 de agosto de 2018, superada por las circunstancias, lanzo mi grito desesperado en la entrada “Educación pública versus Sanidad pública en Córdoba”. Intento exponer cuál David como me siento ante un Goliat que desatiende ya no sólo las peticiones y advertencias de la familia, sino también las de la sanidad. Para ello, adjunto la barbarie no sancionada: el informe que evidencia negligencia, por el que intuyo maltrato por no haberse siquiera sancionado a quien lo originó; cuento el transcurrir, las que sospecho que son represalias, la patada a la norma y recalco esa legislación omitida ya por casi un año.

Con ello, espero que antes del 10 de septiembre a alguien se le ocurra actuar y proteger a mis hijos, espero un paso atrás, es más, lo hubiera perdonado. Pero no, esto no ocurre. Goliat prometió que, de caer, caería sobre David y eso hizo pues nadie lo impidió.

Ni Delegación Territorial de Educación en Córdoba, ni Alta Inspección Educativa. A nadie se le ocurrió atender a mis múltiples peticiones que, con registro de entrada, les entregaba desde abril. Ninguno se estremeció ante mis llamadas, correos y exposición mediática en prensa local (https://www.diariocordoba.com/noticias/temadia/el-problema-altas-capacidades-es-esconden_1248725.html) y en la autonómica (https://www.europapress.es/andalucia/noticia-defensor-pueblo-indaga-caso-nina-calificada-alta-capacidad-salud-contrario-educacion-20180908114146.html)

Así que llegados el 10 de septiembre nos vemos obligados a incluir a mi hija en un privado y matricular a mi hijo en otro público.

Vuelta a poner patas arriba nuestra vida.

Un día le digo a Jesús: los salvamos, tú (su padre) y yo, los salvamos, nuestros hijos están a salvo y eso es lo importante. Ahora podemos descansar, dejar de luchar y ocupar todo ese tiempo en trabajar más para ganar lo suficiente para mantenerlos a salvo.

Y a medida que hablo y me oigo, me doy asco. Así no me enseñó mi padre. Ni a huir, ni a retirarme, no, así no me enseñó. Me enseñó a resistir, me enseñó a insistir, me enseñó a persistir. Recuerdo esto leyéndolo de un completo desconocido, para mí un amigo de Málaga, otro amante de las palabras (Gracias). Y me niego a olvidarlo. No voy a descansar, no voy a dejar de luchar, no voy a ocupar todo tiempo posible en trabajar más para ganar más para mantenerlos a salvo, sino en trabajar más para el cambio, para mantener a cualquier niño a salvo. Porque ayer fue mi hijo, hoy mi hija, pero ¿y mañana?

Y sin descanso, sigo caminando…

Más escritos, reuniones, hasta el día 10 de noviembre, en el que tras exposición mediática esta vez en prensa nacional (https://elpais.com/sociedad/2018/09/13/actualidad/1536859160_198422.html) y su uso indebido por entes que aquí hoy no les voy a regalar ni una palabra, aunque el texto original sigue expuesto en mi muro del Facebook, comparto en esa red social lo siguiente:

Tengo una niña de 6 años y un niño de 10. Mi hijo fue valorado hace casi 5 años como superdotado. Mi hija…

Mi hija ha pasado un periplo de libro, pero de terror, no de aventuras como se esperaría por su edad.

En marzo de 2017 solicitamos medidas preventivas pues veíamos que, como su hermano, la niña languidecía. No nos hicieron caso. La primera respuesta del centro escolar la recibimos más de un año después, en abril de 2018, cuando SIN VER A LA MENOR, SIN HACERLE PRUEBA ALGUNA nos dieron un informe en el que exponían que no iban a hacer nada pues no veían indicios de hacerle falta nada.

Para no ver nada, en el informe expusieron a la niña como un ser que no escucha, no responde a su nombre, no atiende a órdenes sencillas,… No, nada de eso es cierto, pero la expusieron así porque seguramente si ponían la verdad, era evidente la Alta Capacidad y, por tanto, que no se la estaba atendiendo adecuadamente.

Yo, como madre, tenía dos frentes: uno, que valorasen a mi hija; dos, que ese informe viera la luz por la gravedad del mismo porque no se puede lapidar una atención adecuada generando una etiqueta surrealista de la menor que no sólo agrava su situación si no que la carga con una losa a soportar todos los años que permanezca en el sistema educativo.

¿Se imaginan lo que es que ese informe lo lea una completa desconocida que va a ser su tutora de 1º, o de 2º, o…? Sí, cuando vieran a la niña comprobarían que sí, que responde a su nombre (qué cosas, este absurdo) pero las personas nos formamos una idea y esta raramente la anulamos, le incluimos otras, pero raramente la anulamos, por eso la gravedad del asunto.

Desde inspección me dijeron que anularían el informe. Me explicaron que se hizo mal, que fue un error, que no iba a constar. Aunque, como digo, yo tenía dos frentes: ya reconocida la improcedencia de la respuesta, sancionen y valoren.

Pero esto no sucedió. Si no lapidaban la valoración con el informe, la lapidaban con el tiempo. Dejaron pasar el tiempo. Ellos, mi hija no. Ella no podía dejar pasar el tiempo sin sentir. Creo que nadie puede y ella, pues no pudo. Así que acabó acudiendo a Salud Mental a contar sus vivencias, por qué se encontraba tan mal, por qué lloraba cada mañana de lunes a viernes, por qué languidecía.

Estas eran sus mañanas. No la olvidéis.

Ella me lo dijo muchas veces.

En Salud Mental lo vieron claro. Creo que todos lo tenían claro desde 2017 o igual desde antes, creo que es más correcto decir que en Salud Mental no tenían inconveniente en valorarla para prestarle la atención adecuada. Así que la valoraron y emitieron lo que vieron DE LA NIÑA, CON LA NIÑA, que es como se deben hacer las cosas: “situada la paciente en el nivel Medio Alto de la clasificación de inteligencia Wechsler para Niños (WISC-V) destacando el Índice de Razonamiento Fluido que se encuentra en el nivel Alto de dicha clasificación, creemos conveniente prestarle apoyo, estímulo y refuerzo”.

En la administración educativa tenían el informe de la Sanidad Pública elaborado CON LA MENOR, decían haber anulado el informe del equipo educativo elaborado SIN LA MENOR, tenían nuestras peticiones por escrito y con registro de entrada, se habían reunido con nosotros muchas veces (así pasaba el tiempo) y sabían que Carla estaba en Salud Mental.

Entonces ¿la valorarían?

Pues no, ni la valoraron ni la atendieron, así que desde mayo, por salvarla, por su salud, porque me llamaban día sí, día también para recogerla porque era un Cristo, me la traje a casa y volvimos a escritos, reuniones, llamadas de teléfono, correos, … hasta a Presidencia del Gobierno escribí.

Si mi hija tiene que ir a la escuela de forma obligatoria, que lo haga protegida, ATIÉNDANLA ADECUADAMENTE, díganme qué van a hacer para atenderla adecuadamente y no ver como se seca, como se derrumba de dolor, de sufrimiento, de malestar, de ….

Es muy duro para una madre, pero ES MÁS DURO PARA UNA PEQUEÑA DE 6 AÑOS. Ella, Carla se había olvidado de sonreír, dejó de ser feliz, dejó de jugar, de saltar, de brincar, de lo que se espera para su edad. Poneros en su lugar, no en el mío, yo no soy nadie, en el suyo, en el suyo, por favor, ¿cómo fue vuestra infancia?, ¿es justo que pase una infancia de llantos y no de saltos, de risas y brincos?

Como no me hacían caso, como un caso sólo es un caso, lo hice público, escribí a los medios, llamé a emisoras,… y lo hice público. Varios titulares, dos reportajes, alguna que otra incursión radiofónica, pero nada, seguían sin hacer nada. El Defensor del Pueblo Andaluz se hizo eco de lo ocurrido al remitirle los tropecientos escritos registrados y en ello sigue, aún con nosotros, aún con Carla. Gracias. La agencia de noticias Europapress lo lanzó de forma digital y su redactor, me escuchó, me apoyó más allá de las líneas. Gracias José Luis.

Empezamos a plantearnos cambiar de ciudad o incluirla en un privado si antes del 10 de septiembre seguíamos sin garantías de atención adecuada. Y seguíamos sin garantías. Así que hubo un bombardeo mediático las fechas previas, pero tampoco hicieron nada. Bueno sí, el día 5 de septiembre sí hicieron, desde Inspección, pasando por centro escolar, emitieron una petición escrita AL CENTRO PRIVADO que teníamos como opción, querían saber si la niña estaba matriculada ya. No me preguntaron a mí, ni a mi marido, ¿raro, verdad?

No estaría en el privado hasta el día 10. Y es el día 14, sí, el 14, cuando nos llaman. “Mira Ana, es que tu hija ya en un centro privado, no la podemos valorar”.

Desde marzo de 2017 hasta el 14 de septiembre de 2018 se les ocurre que precisa valorarse cuando no pueden valorarla, ¡qué casualidad!

No nos llegaban respuestas en todo ese tiempo y, de pronto, ni podía entrar por casa, se agolpaban en la puerta: la Alta Inspección ya no tiene competencias, el Gobierno Andaluz tampoco, la Delegación Territorial,… todos contestaban ahora. Ahora, ahora, ahora que mi hija está en un privado que pago de mi bolsillo, ahora, ahora, ahora que ella ha conocido el dolor, ahora, ahora, ahora me dicen que la saque del privado y que la incluya en un público y que entonces INICIARÁN PROCEDIMIENTO.

Me cuesta, nos cuesta tiempo y dinero. Cada día llevo a uno a su centro y salgo corriendo a llevar a la otra al privado, la recojo antes que al hermano, comemos en casa y vamos soldando las cicatrices, inventamos qué hacer para sonreír, yo le enseño lo que desea aprender, pues mira qué cosas, soy Maestra, el otro día vimos el tema de la comunicación, la verbal y no verbal y en un momento me dijo: “mamá, algún día esto que me ha pasado tengo que contarlo”.

Ella sabe que lo conté yo, se ha visto en el periódico, la última vez en El País porque Antonio se hizo eco de la noticia. Gracias Antonio por aguantarme estos casi dos meses e indicarme que esperas que el reportaje ayude.

Pero ella quiere contarlo y eso, eso me satisface, pues tengo la esperanza de que sus palabras desgarren y entonces se sienta que no es justo que las instituciones roben la felicidad. No es justo que la administración educativa haya dejado pasar el tiempo y los llantos, no es justo que las entidades del colectivo nos digan que nos van a apoyar y cuando salen en prensa porque se ha derivado a ellas, se olviden de Carla y se dediquen SOLO A DARSE PUBLICIDAD, no es justo que esto se olvide o que no se sepa o que pase a un cajón en la Administración o que se coloque en la portada de un muro de una red social de una entidad que dice colaborar CON EL ARTÍCULO.

¿Y con Carla? ¿Cuándo con Carla?

Tengo una niña de 6 años llamada Carla, antes era feliz, ahora estamos soldando sus pedazos,…

Se suceden entonces las muestras de apoyo, pero también las llamadas, padres y madres que sienten que la historia de Carla es un reflejo de la de su hijo, de la de su hija. Entonces recuerdo aquello que me obligué a no olvidar: trabajar más para el cambio, para mantener a cualquier niño a salvo. Porque ayer fue mi hijo, hoy mi hija, pero ¿y mañana?

La LOMCE es clara: la evaluación psicopedagógica debe hacerse de forma temprana. Y el Decreto 147/2002 también: en cualquier momento máxime si cambian las circunstancias de la menor. Yo la solicité de forma oral en el centro escolar público al que acudía, en marzo de 2017. La volví a solicitar por escrito el 19 de enero de 2018. No se hizo ni en enero, ni en febrero, ni en marzo, ni en abril, ni en mayo que fue derivada a salud mental, ni en junio, ya sabiendo de esta derivación, ni en julio, ni en agosto que tenían el informe de salud mental que respaldaba mi petición, haciendo la suya propia, ni en septiembre y eso que les manifesté que, de no hacerlo, nos coaccionaban a salirnos de la educación pública por desatención a la menor… Seguimos a la espera.

Esto que sucede en Córdoba, no es sólo en Córdoba, es una problemática nacional de interés general que demanda a gritos reivindicación (https://incansableaspersor.wordpress.com/2018/11/23/altas-capacidades-reivindicacion/) y control (https://masraroque.com/el-agricultor-y-la-plaga/).

REIVINDICACIÓN por todos. Cualquiera puede adherirse a la Plataforma.

Y CONTROL por docentes, administración y gobierno. Todos tenéis tal competencia y no podéis eximiros de ella, en esto no vale excusa de que está ya en un privado.

Esta entrada es por Carla y por todas las Carlas. Ojalá no te sintieras indenticado/a conmigo, pero si lo estás: reivindicación y control. Lo conseguiremos!!

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