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¿Pero entonces él es…?

Pedro. Sí, se llama Pedro. Si quieres definirle, sólo llámale así, por su nombre: PEDRO.

 

Nació con mucho pelo. Tiene los ojos azules y una carita muy fina. Es bonico. Creímos que heredó genes galanes de estatura pues hasta hace un año las etiquetas de su ropa correspondían a las de un niño de 2-3 años menos, pero, de pronto, pasamos a tener que comprar una talla de más de su edad.

Es noble y tímido. Buen observador, escucha paciente y habla sólo si se le pregunta o aprecia una injusticia. Como vea una injusticia, se olvida hasta de su timidez y con un temple innato, que no he podido enseñarle yo pues yo no lo tengo y soy yo quien intento copiárselo, él contesta o se expresa o actúa. Y eso sí es mío.

No va a ser una persona pasiva, ni un veleta, ni manipulable. No lo dejé. El mundo quiso, yo no. Respeté su timidez, pero le enseñé que si quieres algo, cuesta conseguirlo. Y querer un mundo mejor es una meta muy loable que requiere de guerreros.

Es un buen hermano. Antes incluso de que el feto midiera algo más que una habichuela, él ya la quería. Estaba convencido de que era niña. Incluso cuando el tocólogo dijo que era niño, él mantenía que era niña y se había equivocado el médico. Sobra decir que acertó. Le llenó el cuarto de juguetes y de ropa. La esperaba con unas ganas que no entendíamos ninguno. La miraba con admiración. Horas y horas se las pasaba hablándole mientras ella balbuceaba un o o o o.

Cuando iba creciendo, no cambió mucho. La observa, le habla, la abraza cuando duermen juntos y ya se durmió. También discuten. Con quien no van a discutir es con el vecino del quinto porque no hay quinto y no lo ven. La gente discute con quién está. Y sólo el que friega los platos, los rompe. Si no sabes ni lo que es un estropajo, pues seguro que no, que no romperás ni uno. Ni un plato, digo.

Son muy distintos. Él dice que ella es especial. «No la entiendo ni la sigo muchas veces, pero tiene algo que me encanta», dice. Se llama amor. Eso y que sabe apreciar la belleza en la diferencia.

Me enorgullezco de que eso sí lo propicié yo.

No hay mayor perfección que lo imperfecto, encontrarás fascinación en lo que no te esperas, en la sorpresa, en lo diverso y distinto, lo raro. ¡Qué bella palabra! Yo, la cantaba en nanas. Todavía la canto.

Muchas de sus características son opuestas. Ella no calla ni con esparadrapo. Él aparta una a una las hormigas para que no sean pisadas. Ella no te va a dejar ni que le levantes la mano. Él muchas veces lo ha soportado…

Le han pegado tanto, tanto, tanto, …

Sólo en el colegio. En los 5 colegios y 1 de los institutos en los que ha estado.

Me lo robaban. Por ley, hasta los 16, menos mal que él los ha acortado.

Me lo robaban… para ser adoctrinado y maltratado.

Lo primero era fácil impedirlo. Lo segundo me hizo llorar sangre y cabrearme y querer gritarlo y no entender que sea obligatorio. O-BLI-GA-TO-RIO esperar hasta los 16 años para recoger a mi hijo magullado.

Es un buen hijo. Siempre pregunta qué tal. Hace de comer si está en casa él primero. Recoge. No pide mucho, aunque tampoco poco, pero a ver, ¡nadie es perfecto! Y ahora, ¡ay las hormonas! me cambia el tono sin avisar, luego se para, da marcha atrás e intenta entender ese cuerpo. Su ya moldeado cuerpo.

Tiene sobredotación. Nació con ella. Es lo que tienen los genes, que se heredan. Le enseñé que percibe el mundo de una forma distinta, pero no más. Le mostré sus virtudes y sus carencias que no defectos. No entiendo a quién los llama defectos.

«Recogerás muchos datos», le dije, «de ti depende si coges los útiles y los ordenas». «Si lo consigues tendrás dominada a la bestia y se convertirá en tu fortaleza».

Sobra decir que lo consiguió. Su CI ha ido en aumento, de hecho, ha crecido tanto como su pelo.

Y eso le digo y eso os digo que mi hijo, Pedro, que hoy ya no es vuestro pues empieza el postobligatorio bachillerato con 14 años, no es un genio, es mucho más que un número, es todo lo que os cuento: Nació con mucho pelo. Tiene los ojos azules y una carita muy fina. Es bonico. Creímos que heredó genes galanes de estatura…

Dejad de etiquetar con una palabra algo tan complejo como todo un individuo.

Lo único que sí es simple es aceptar eso y que el mundo, el mundo es diverso.

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4 Comentarios

  1. Eli
    Sep 16, 2023

    Efectivamente, las etiquetas simplifican a seres tan grandes como Pedro. Empiezo a darme cuenta…
    Gracias por compartir el escrito.

    • Ana Esther Galán Díaz
      Feb 3, 2024

      Gracias a tí bonita mía por leer y compartir y… No te olvides que no estás sola.
      Un besazo Eli.

  2. Mari Carmen
    Sep 15, 2023

    Precioso escrito. Como todos.

    • Ana Esther Galán Díaz
      Feb 3, 2024

      Que te tengo que querer!
      Gracias Mari Carmen.
      Un abrazo!

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