EL AGRICULTOR Y LA PLAGA

EL AGRICULTOR Y LA PLAGA

Si un agricultor no atina con el abono que utiliza, lo cambia ¿verdad? Él mismo, al perder su cosecha, decide que es necesario cambiar proceder aún llevando un año utilizando tan mal abono; por ello, se permite que se equivoque. En la educación no entiendo por qué esto no pasa. Por qué si se yerra, no se reconoce y se cambia. Claro que mi hijo ha topado con agricultores experimentados o amantes de su profesión que no dejan de fertilizar su tierra, pero qué pasa con los que ni se arrepienten de dejarla árida. ¿Sabéis cuán difícil es recuperar esa tierra, volverla a hacer germinar? No pasa el arado, se hunde o se encalla en las rocas depositadas, el suelo se ha llenado de matas y cuesta arrancarlas, las raíces crecieron rápido y no dejan de crecer porque no entra...

APRENDER A PENSAR

APRENDER A PENSAR

Estudiar según la Real Academia Española significa “ejercitar el entendimiento para alcanzar o comprender algo” y, ejercitar lleva implícito el aprender o mejorar por medio de la práctica; pero puesto que en el sistema educativo actual esta enseñanza (el enseñar a aprender, a estudiar y, por tanto, aprender a pensar), se omite, se da por sentada o, de darse, no sigue un mismo proceder de un docente a otro, se considera vital trabajarla fuera del mismo. Ahora bien, en el estudio no solo se pone en juego la inteligencia racional sino también la emocional, aquella que lidia con el autoconcepto del individuo y con la necesidad de este de darle utilidad a sus quehaceres diarios. Y además influyen diferentes condicionantes (el lugar físico, las capacidades de cada uno,...

UN PERRO VERDE

UN PERRO VERDE

No existe solo una razón para decidir emprender este camino, para crear esta página, hay varias: me encanta ordenar mis pensamientos y aprendizajes encadenando palabras en textos, no creo en la casualidad aunque sí en la causalidad, … …Y es que no puede ser casual que mi vida haya transcurrido entre “perros verdes”… Los dos primeros hombres de mi vida fueron dos genios: Mi padre, Pedro Galán Redondo, un visionario, un señor de ideas constantes y lenguaje fluido, un predicador de ejemplos argumentados, un gran orador que era capaz de acariciarte con la palabra, hacerte vibrar con cada frase y hacer tuyo su discurso. Y mi hermano pequeño al que, por hipoxia, al nacer le quedó dormida una parte de su cerebro por lo que acabó presentando una discapacidad...