ASÍ ME ENSEÑASTE PAPÁ SIEMPRE que no he estado de acuerdo en una decisión “educativa” tomada por el centro escolar público en que mis hijos están escolarizados, lo he hecho saber. Ya sabéis que soy defensora del diálogo y la corresponsabilidad. Además como Maestra que dispongo de título, 20 años de experiencia y estoy activa, no sólo como madre y miembro de la comunidad educativa además de que por ley, por coherencia se me debe permitir aportar, debiera haber sido mínimo atendida. Bien, eso no ha ocurrido. Tengo documentos firmados y sellados de prueba. Por otra parte, sabéis que mi hijo Pedro está valorado como superdotado después de las mil y una situaciones denigrantes por las que tuvo que pasar (podéis leer su periplo en el blog) pero no olvidéis...

15%, LA DIFERENCIA

15%, LA DIFERENCIA

No me movía de su lado pues esperaba que hablara pero pasaba el tiempo y nada, ni una sola palabra. Me extrañaba que aquel “gordito” me mirase con sus enormes ojos y no pronunciara nada, pero ¿quién era yo para entender de nada? Mis amigos y amigas también tenían hermanos, unos balbuceaban, otros gritaban y los que eran mayores o muchos, incluso se pegaban; mientras que mi gordito, nada. Pasaban los años y seguía sin hablar, sin decir nada, y por mucho que yo viese a otros niños crecer, saltar, brincar, reír, llorar…hablar, …me estaba acostumbrando a esa normalidad, a mi gordito de enormes ojos verdes que no me hablaba. Pero me estaba acostumbrando yo, pues esa era mi casa; sin embargo otros vociferaban: “no es normal que no hable”, “no es normal como mira”, “no...