LA BELLEZA ESTÁ EN LA PERFECCIÓN MÁS IMPERFECTA.

LA BELLEZA ESTÁ EN LA PERFECCIÓN MÁS IMPERFECTA.

Cuando nos hacen daño, el primer sentimiento que aparece es el coraje.

Hay que superarlo.

Puedes buscar mantenerte ocupad@, centrarte en todo lo que tienes y no en lo que pierdes y luchar porque ese sentimiento no se apodere de ti. Lo otro, dejar que se apodere, es rendirse.

Después llega la pena, ese sentimiento de sentir que no es justo que eso te pase a ti, qué has hecho, por qué esa lanza atraviesa tu costado, por qué se ríen y mofan de tu dolor.

Hay que superarlo.

Si dejas que el victimismo se apodere de ti, si te sientes víctima, te estás rindiendo, no luchando. Hay que luchar por sonreír, luchar por centrarte en todo lo bueno, todo lo justo que te ha pasado, pues en el camino hay piedras, pero también hay regalos, hay hechos injustos pero también otros cargados de más que justicia, esos que dices: qué suerte tuve. Si consigues centrarte en esos verás que tuviste más buena suerte que mala, dejarás de ser víctima, volverás a sonreír y estás preparad@ para pasar al paso siguiente.

Llega el dolor. Esto duele. Por qué se permite el dolor, te planteas. Y buscas un culpable. Hasta Jesús dijo: Padre, por qué me has abandonado?

Hay que superarlo.

No te ha abandonado nadie, te abandonas tu. Lucha!. Supera el dolor de la única forma que puede superarse: con amor.

Ama cada una de las lanzas, sonríe, ríete de ti cuando te caigas, dile a tu cuerpo que no sienta la herida abierta y sangrante sino esa parte que aún no tiene cicatrices. Lo hacen los enfermos de cáncer, lo hacen los afectados por una enfermedad o una discapacidad sobrevenida. No lloran por su carencia, no, luchan por su potencia, lucha!

Y cuando lo hagas, el sentimiento de paz te envolverá y resucitarás: volverás a la vida. A ese regalo que te dieron tus padres. Volverás a agradecer, a sonreír y a amar. Y qué bonito es dar las gracias. Cuánto llena una sonrisa. Y cuán grande es el amor.

No voy a ser lo que el mundo ha hecho de mi. Yo cojo el mundo y le digo: esta soy yo! No voy a odiar pese me odien. Voy a amar. No voy a llorar pese duela. Voy a sonreír. No voy a sentir coraje pese de vez en cuando me llegue un latigazo que me haga cerrar el puño. Voy a soltarlo y dar las gracias. Pues yo no me rindo, yo lucho y moriré magullada pero moriré libre y no hay más libertad que la propia elección.

Yo no voy a hacer que lo injusto del mundo cambie, pero puedo mantenerme firme y no permitirle que él me cambie a mi. Ana Esther.

 

 

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1 Comentario

  1. Mari carmen
    Feb 7, 2021

    Precioso

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